Joaquim Hernández, padre de Xavi, siempre ha llamado a las cosas por su nombre. El progenitor del genio azulgrana vivió muy de cerca las tensiones entre los jugadores del Barça y del Madrid en la época de acumulación de clásicos y asegura que de no ser por el carácter conciliador de su hijo y del capitán de la selección, Iker Casillas, los éxitos del combinado español no hubieran sido posibles. Además, desveló lo que era un secreto a voces, a José Mourinho no le gustó nada que el portero y el centrocampista se llamaran para arreglar las cosas.
“Si no llega a ser por Iker Casillas, por Xavi y Del Bosque, esta selección no hubiera llegado a donde ha llegado”, dijo Joaquim en Com Ràdio y desveló que “hubo momentos muy complicados a raíz de los partidos contra el Madrid. Jugadores que eran amigos estuvieron a punto de perder su amistad. No fueron solo rifirrafes. Ya vimos el tema de Arbeloa, de Xabi Alonso, de Sergio Ramos, y de la forma cómo actuaron. El comportamiento de algunos jugadores de estos no fue el propio. Menos mal que intervinieron Iker y Xavi” y añadió que “había gente que quería destrozar la selección”.
A raíz de hacer las paces, “Iker tuvo muchos problemas con Mourinho, salieron a la luz pública y todos los conocemos. Del Bosque tuvo que intervenir, aunque ellos nunca quisieron romper su amistad”, dijo refiriéndose a la estrecha relación entre dos de los puntales de la selección.
Joaquim Hernández reconoció que en algunos partidos de la Eurocopa le costó reconocer a su hijo “estaba bloqueado y no se sentía nada cómodo, pero físicamente estaba bien y súper motivado”. De todos modos, insistió en que su hijo necesita un descanso, “han jugado 81 partidos, entre amistosos y viajes, lleva cuatro temporadas a un altísimo nivel, necesita vacaciones, aunque debe empezar a dosificarse”.



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